Investigación

Breve historia del malabarismo y el circo moderno en la Región de Valparaíso

[por Sebastián Labra]
 
 

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a todos aquellos que permitieron recopilar esta historia no contada sobre un movimiento que movilizó a cientos de almas e impulsó una huella artística que hasta el día de hoy se mantiene vigente.  


INTRODUCCIÓN

Este documento intenta ser un registro que pretende entregar pistas sobre el origen e influencia del circo moderno y el malabarismo en la región de Valparaíso. Es un relato construido por entrevistas orales a personajes claves del desarrollo de esta disciplina contemporánea que mezcla las artes escénicas con la acrobacia y el malabar. Aquí se anotan los hitos, lugares y personas que trabajaron para difundir y fomentar las artes circenses en la zona. Un pequeño repaso a una historia que no ha sido contada y que ahora ve su primera luz que ilumina su camino. Esperamos que la disfruten.

ÍNDICE

Breve historia del malabarismo
Agradecimientos 
Introducción 
Los Pioneros de lo Imposible 
La Gran Carpa toca Chile 
Circo de Mar a Montaña 
El show debe continuar 

LOS PIONEROS DE LO IMPOSIBLE

De acuerdo a estudiosos de la historia de los malabares, la primera aparición de un malabarista dataría del 2040 A.C, encontrado en la tumba del líder egipcio Ben Hassani, donde se ven mujeres malabareando en lo que se supone sería un ritual religioso.
Posteriormente, existen registros a principios del año 100 d.c de un malabarista romano conocido como “Pilicrepus” que usaba bolas de cristal y era denominado el Rey de la Pelota. Existe una ancestral estatua hecha cerca del año 200 d.c que representa un artista en un acto de malabarismo y  quilibrio, además en el año 422 d.c el filósofo griego Zeno de Elea, nombra en sus textos a una asombrosa mujer siciliana que jugaba con 12 argollas.

En la edad media entre los siglos V y XV se les ven a los malabaristas aparecer entre los cortesanos que entretenían a los reyes y reinas junto a músicos, ilusionistas y acróbatas, apareciendo los primeros saltimbancos en populares ferias. En la Era Moderna en Europa son vistos con recelo porque eran considerados vagabundo o mendigos, que solo actuaban a cambio de comida o techo. 

Durante el Renacimiento se profesionalizó el malabarismo complementando sus habilidades con el teatro, y participando de comedias. A finales del siglo XVIII se registran los primeros show de circos con acrobacias y malabares, aparecen los ruedos con caballos y el primer indicio del circo moderno.

En el siglo XIX se observan grandes atracciones artísticas donde están los grandes malabaristas de la historia que conocemos, números centrales de
cabarets y circos. Ya en el siglo XX las artes circenses y el malabarismo se potencia gracias a los medios audiovisuales que se desarrollan como el Cine y la Televisión. En 1947 se crea la Asociación Internacional de Malabaristas en USA que populariza el malabarismo a través de festival anuales. Comienza en los ochentas una época de teorías sobre el malabarismo como la creación del lenguaje numérico para conocer los patrones de juego, un avance que genera mejor comunicación para enseñar este tipo de arte. Mientras tanto en Europa se crea la Asociación Europea de Malabaristas que aglutina miles de miembros generando convenciones todos los años.

En los noventas hay un nuevo auge de la práctica del malabarismo que se difunde a través de internet. Existe entonces facilidad para acceder al conocimiento a través de videos y tutoriales, creando una gran comunidad entre los malabaristas a nivel mundial.

Entre algunos de los malabaristas más destacados se encuentra al polaco Paul Cinquevalli (1858-1918) cuyos números de extrema fuerza son recordados, como malabares con barriles; el italiano Enrico Rastelli (1896–1931) considerado como uno de los mejores malabaristas de todos los tiempos poseía una excepcional habilidad para trucos con pelotas; el alemán Francis Brunn (1922-2004) fue un destacado artista que trabajó en el famoso Ringling Bros Circus y actuó incluso en la Casablanca; finalmente Anthony Gatto fue un norteamericano que desde pequeño se dedicó a los malabares, se presentó en los mejores hoteles de Las Vegas, a los 18 años había rompido todos los records mundiales y fue parte importante del Cirque Du Solei.

LA GRAN CARPA TOCA CHILE

La gran explosión de los malabares y el circo moderno en Chile se origina en la década de los noventas. En esta época el arte circense fue usado como una herramienta de intervención psicosocial, es decir, una práctica que sirvió para acompañar y atender a jóvenes de sectores vulnerables. Una de las agrupaciones pioneras en este ámbito fue el Circo del Mundo-Chile, creado en 1995. La entidad ha propuesto novedosos espectáculos donde mezcla acrobacias con artes escénicas, además de realizar talleres en comunas pobres de Chile.

En la misma vereda transita la agrupación Circo Ambulante creada el año 2002 en la comuna de Puente Alto, también con el objetivo del rescate social de niños y jóvenes de sectores bajos a través de las artes circenses y los malabares. Al contrario del circo tradicional de larga data en Chile, el circo moderno sienta sus bases lejos del parentesco familiar, la trashumancia, y el uso de animales, en esta práctica, la acrobacia y la técnica del clown cobraron gran relevancia. En la actualidad existe la agrupación Circo Chile quienes reúnen a diversas compañías que practican el nuevo circo, una disciplina contemporánea que se ha visto influenciada por la danza, el teatro y la música. Esta agrupación es una de las pioneras junto al Circo del Mundo-Chile en la introducción al país de este tipo de artes.  

Desde mediados de los años noventa se puede ver la permeabilización de artistas a estas prácticas que encuentran su punto de reunión en la plaza Juan Sebastián Bach en el Parque Forestal. Posteriormente, organizarían la primera convención de circo y arte callejero en Chile en la zona de Pirque en el año 1998. Progresivamente, este fenómeno se extiende nutriéndose de influencias de artistas extranjeros que traen juguetes, instrumentos y conocimientos sobre el circo. Desde ahí se desarrollan estas nuevas artes en dos frentes: difusión y práctica. Las políticas gubernamentales adoptan el circo social como una herramienta y comienzan los entrenamientos en lugares públicos a lo largo de Chile. Asimismo, el show circense callejero creció exponencialmente ocupando como escenarios calles y plazas, retomando el espacio público como un factor de encuentro y arte. En paralelo comienza el desarrollo en regiones, sobre todo, en la región de Valparaíso.

CIRCO DE MAR A MONTAÑA

En las inmediaciones del Muelle Vergara, específicamente, en el Parque San Martín en Viña del Mar a partir del año 1995 aparecieron los primeros malabaristas que con sus trucos asombraban a los transeúntes. En paralelo al desarrollo del circo moderno en Santiago, la región de Valparaíso gozó también de un creciente desenvolvimiento en las artes circenses. Las comunas donde se concentró la ebullición de esta disciplina contemporánea
fueron: Los Andes, Quilpué, Viña del Mar, Concón y Valparaíso. En el año 99 se realizó la primera convención de circo en la comuna de Los Andes llamada Circo Piola, imitando la primera Convención de Circo y Arte Callejero en Pirque, marcando un hito en la región.

“En ese tiempo (1997) vino el circo barroco a hacer clases a un centro juvenil para madres temporeras, eran niños cuyas mamás trabajaban en la tarde. De ahí se quedaron ciertos profes como Felipe Córdova, el creador de la convención Circo Piola, la segunda más antigua de Chile”, recuerda Adán Salinas, actualmente preparador físico del Circo del Mundo-Chile y organizador de las últimas convenciones en Los Andes. La última convención andina se llevó a cabo el año 2014 terminando con un proceso que generó 13 versiones de esta actividad en las comunas de San Esteban, Rinconada y Los Andes.  Por otro lado, el fenómeno del malabar y el circo moderno se extendió transversalmente por las comunas con mayor cantidad de habitantes en la región.

Quilpué, también llamada la Ciudad del Sol, no fue ajena a este proceso donde se desarrollaron talleres de la materia gracias a iniciativas financiadas por fondos del Estado. “En el año 1999 el actor Lalo Mayorga ganó un proyecto Fondart para hacer talleres de circo en la plaza vieja de Quilpué. Hacíamos zancos, y ahí conocí a otros chicos que jugaban con clavas, golos y diábolos”, rememora el destacado malabarista quilpueíno, Álvaro Palominos. En Valparaíso la ocupación de la ex Cárcel de Valparaíso por organizaciones sociales y ciudadanas fue clave para la práctica de malabares y acrobacias de jóvenes interesados en las artes circenses. Wladimir Velásquez, uno de los fundadores de la compañía Malabicirco de la ciudad puerto, recuerda “que a fines de los noventas se abrió la ex Cárcel antes que fuera un Parque Cultural. Ahí se realizaron tallares, se formaron grupos fuertes de práctica. Otro lugar donde también se jugaba era cerca de la Universidad de Playa Ancha, ocupaban las plazas organizaciones artísticas”. A esto se agrega que este tipo de shows encontró un hogar en grandes celebraciones como el Carnaval de Los Mil Tambores y los Carnavales Culturales que en ese entonces se realizaban todos los años.

En Viña del Mar los espectáculos callejeros a mediados de los noventas comenzaron a popularizarse, sobre todo, los relacionados con el humor. Al mismo tiempo, nacieron los shows circenses en la céntrica calle Valparaíso y en la cercanía del Muelle Vergara de la mano de la mítica compañía Silico Circo. Un grupo de jóvenes malabaristas y músicos fueron los primeros en montar números de esta disciplina mezclando malabares, clown y jazz, congregando a mucha gente en sus ruidos públicos. Este mismo grupo creó junto a otros miembros lo que fue conocido como la Agrupación de Malabaristas del Muelle Vergara (AMUVE). Gracias a la adjudicación de un proyecto Fondart, los fines de semana impartían talleres gratuitos de circo moderno (acrobacia, malabares, monociclos, etc) en los pastos. 

del Parque San Martín. Esto generó un movimiento muy fuerte de jóvenes entre los años 98 y 2002, la semilla para la generación de compañías de teatro y circo que aparecerían posteriormente. “Conocimos a Silico Circo en el centro de Viña junto con una amiga, ellos nos invitaron a participar de los talleres en el Muelle Vergara. Íbamos domingo y sábado y en verano íbamos todos los días. Como eran caros lo juguetes comenzamos a hacernos nuestras propias cosas”, relata Viviane Castro, una de las integrantes de AMUVE. En el año 2003 se organizó la primera convención de circo y arte callejero en Concón, creada por una nueva generación de integrantes de AMUVE. La idea nació tras el intercambio continuo con Santiago y las ganas tener una convención propia, siguiendo el ejemplo de convenciones en Chillán, Concepción y Los Andes. Desde el 2003 al 2005 se concretaron tres grandes encuentros en el parque La Isla en Concón. “La primera convención la hicimos a puro pulso. Nos arriesgamos Reunimos la plata el mismo día para pagar el lugar. Como no había agua tuvimos que contratar un camión aljibe y pagar la carpa que nos conseguimos. Salió todo bien e incluso sobró dinero para la segunda convención”, narra Felipe Millay, uno de los organizadores. Durante esta explosión del circo moderno en Chile, también hubo una fuerte presencia de vendedores de implementos. Entre ellos destacaron las tiendas Cabeza de Martillo, Mágico e Invinsa, de éstas, las primeras dos, continúan vigentes, mientras que la última ya cerró su sede en Chile. Capítulo aparte merece la tienda Payaso que se creó en Santiago y que posteriormente aterrizó en Reñaca a fines de los noventas, logrando aunar gente a su alrededor, entre ellos grandes malabaristas hasta el día de hoy. “En la Quinta Región estaba toda la mística, era como otro mundo. Había grandes referentes del malabarismo, como el Sombra, el Toto, el Pato Giro, entre otros”, recuerda Raúl Oliva, el creador de la marca Cabeza de Martillo que tiene sedes en Argentina, México y Perú.

El SHOW DEBE CONTINUAR

Hasta la fecha las semillas sembradas a lo largo de la región de Valparaíso han dado frutos. Lo que fue la ex Cárcel de Valparaíso, hoy es un Parque Cultural que conserva una sala exclusiva para artes del circo. En el mismo cerro porteño se puede encontrar el Teatro Museo del Títere y el Payaso, y en el cerro Barón existe un legado circense del Muelle Vergara que se transformó en una organización llamada Carpa Azul, donde hay constantemente presentaciones de diversas compañías y talleres de diversas disciplinas. Finalmente, la compañía Malabicirco creada por Wladimir Velasquez y Javier Rojas, todos los años organiza el Día del Malabarista con actividades gratuitas en el mismo Parque Cultural de Valparaíso; la agrupación fue pionera en llevar los shows de circo moderno y talleres a la isla de Rapa Nui. En la ciudad del sol, Quilpué, existe la agrupación Circo del Interior que concretó este 2018 el primer

encuentro de malabares y artes escénicas, además de apoyar, difundir y fomentar la práctica entre jóvenes de las artes circenses.
Por ahora el malabarismo y el circo moderno se han ido desarrollando de manera paulatina. El auge del fenómeno decayó lentamente después del 2005, pero no desapareció echando raíces en diversas comunas, estableciéndose con iniciativas autogestionadas y que aún preservan el espíritu de solidaridad, compañerismo y superación que se presenta como por osmosis en este tipo de maravillosas artes.